La realidad sobre lo que los profesionales de la salud publican en las RRSS.

Cada vez hay más contenido sobre salud en las redes sociales, y hoy vengo a hablar de lo que nosotros (los profesionales) decimos sobre el tema en ellas, y cuál es la realidad al respecto.

*Nota: Voy a hablar en este post generalizando (mucho) sobre un tema del que solo tengo mi propia perspectiva, así que es perfectamente comprensible que algunos profesionales no se vean reflejados en mis palabras.
*Nota 2: Cuando hablo de redes, hablo mayoritariamente de Instagram, que es donde más movimiento tengo yo y más he observado.

La mayoría de profesionales de la salud (al menos, desde mi experiencia y con los que tengo más contacto), se mueven desde la pasión hacia su trabajo. Habría un poco de conflicto si los profesionales que hablan en las redes, dedicaran un tiempo importante a hablar sobre temas de salud en las redes sin recibir nada a cambio, y lo único que les importara fuera el dinero. Así que doy por hecho que, en su gran mayoría, estas personas aman su trabajo y quieren transmitir algunos conocimientos de sus estudios y experiencia profesional, con el fin de ayudar o guiar a las personas que lo lean.

Pero esto tiene un límite enorme. Nosotros hablamos de un tema X, con nuestro bagaje y experiencia, y tú, que lo lees, tienes unas características personales y una historia que no conocemos, por lo que lo que digamos puede no tener ningún sentido para ti.

Lo que los profesionales de la salud decimos en las redes no es una biblia de la salud.

Con esto, no quiero decir que el contenido que posteamos sea de un valor menor por ser gratuito (como si fuera algo intencionado por nuestra parte), sino que hay muchísimos matices por los cuales lo que escribimos no pueda guiarte y no sea comprendido en su totalidad por tu parte.

Escribimos de una forma generalizada, utilizando perspectivas propias y basándonos en unas experiencias concretas que nosotros tampoco hemos elegido. Además, hay que tener en cuenta que detrás de cada profesional, hay una persona HUMANA que también tiene sus características individuales y unas experiencias que le han llevado a donde está, exactamente igual que tú.

Los profesionales de la salud hablamos de temas que nos mueven (seguramente tanto a nivel profesional como personal), que creemos necesarios transmitir, que consideramos útiles a la hora de abrir un poco la visión de algunas personas o simplemente dar otro enfoque o punto de vista. Pero al escribir/hablar sobre alguno de estos temas, no estamos viendo a la persona que lo lee, no conocemos su historia, no podemos adecuarnos a ella, y todo ello conlleva que se pierda un gran material que quizá, la persona que está leyendo, necesite para poder aplicar/entender/reflexionar aquello que se le está diciendo.

Lo que los profesionales de la salud decimos en las redes no cura.

Los profesionales de la salud no curamos ni en los post que escribimos, ni en los vídeos que subimos, ni si quiera en consulta. No curamos a nadie, porque nadie necesita “ser curado”; en ocasiones, las personas necesitan una guía o un acompañamiento para poder adaptarse a la vida que están llevando, y eso incluye herramientas y puntos de vista, pero no una curación.

Los profesionales de la salud, en las redes, transmitimos mensajes que creemos importantes y necesarios, pero somos conscientes de que no pueden llegar a cada persona que los lea.

Muchas veces, transmitimos positividad, recordamos que “hay que quererse”, hablamos sobre tomar las riendas, o sobre lo importante que es darse cuenta de las cosas que nos están sucediendo. Lo transmitimos como si fuera algo fácil, como si solo se necesitara eso para encontrarse/vivir en esencia/disfrutar de las pequeñas cosas… Pero sabemos que eso no lo es todo, sabemos por experiencia que hay personas que necesitan más y más herramientas para poner todo eso en marcha, y sabemos que a veces puede ser difícil encontrarse con esos mensajes y sentir frustración. Lo vemos casi cada día, y lo sentimos con las personas que lo vemos.

Además, a veces ponemos tips o pequeños pasos que puedes seguir para conseguir un objetivo, o simplemente para reflexionar y crear un poco de perspectiva. Una vez más, son generalizaciones que no van (ni tienen que) servir a todo el mundo.

¿Por qué te estoy contando todo esto?

Lo que hoy te vengo a transmitir aquí es que, cuando leas a profesionales de la salud, tengas en cuenta todo lo que acabo de contar. Y siguiendo un poco lo que hacemos los profesionales de la salud en las redes, te lo pongo así:

  • No tienes por qué estar de acuerdo con lo que el profesional dice.
  • No tienes por qué llevar a cabo las indicaciones que te puedan dar (estoy hablando de indicaciones en un post de RRSS).
  • Llevar a cabo esas indicaciones no te garantiza que consigas estar mejor (o como quieras estar, lo que quieras conseguir).
  • Probar con curiosidad aquello que indican puede aportarte algo, aunque no sea lo que estabas buscando.
  • Si sientes frustración al leer algún contenido, ten en cuenta que no tiene por qué adecuarse a ti.
  • Si sientes un malestar profundo al leer o llevar a cabo indicaciones de los post, quizá es hora de trabajar en ese malestar o en lo que te está bloqueando.
  • Si tienes la necesidad de contar tu historia para que el profesional pueda explicarte mejor o “darte algún consejo más adecuado” (herramienta, realmente), vuelve al punto anterior.
  • Puedes transmitir tus dudas y opiniones al profesional, si has tenido en cuenta lo anterior, y siempre desde el respeto y la humildad, valorando a la persona y el trabajo que hay detrás de esas palabras.

 

Como bien he dicho al principio del post, en su gran mayoría los profesionales de la salud sentimos pasión por nuestro trabajo, y profundas ganas de transmitir todo aquello que consideramos oportuno, no intentamos juzgar ni meternos con nadie, ni intentamos “solucionar la vida” de nadie, ni tenemos por qué adecuar el contenido a todas las personas que lo leen con sus características y experiencias individuales. Si esta reflexión te lleva a la posibilidad de pedir un acompañamiento a ese profesional, él/ella lo agradecerá y hará todo lo que esté en su mano para ayudarte con el proceso.

Dar este último paso es difícil, teniendo en cuenta que estás viendo contenido gratuito que quizá podría servirte. Una vez más, observa tus reacciones, aplica las reflexiones/indicaciones con curiosidad, y valora la posibilidad personal de acudir al profesional, o de simplemente dejar a un lado aquello que no te ha servido, sin frustración ni juicio hacia el profesional.